PORQUÉ ME CONTRATASTE?

He participado de muchos procesos de selección: vacantes en distintos portales, aplicaciones, llamada a entrevistas con psicólogas, pruebas psicotécnicas y entrevistas definitivas para la contratación.
En una oportunidad, fui llamado a entrevista con la Gerencia General para la definitiva; fui citado a las once de la mañana, sin embargo, el tiempo pasaba y veía como ingresaban otras personas a esa oficina: la asistente de Gerencia frecuentemente y con una gran sonrisa me decía que enseguida me atenderían.  Ella alcanzó a ir a almorzar y regresar; para ese momento yo ya había tomado la decisión de irme.
Es cierto que estaba buscando trabajo y allí era una gran oportunidad;  o eso creía yo;  pero no me parecía de buen gusto que me hicieran esperar tanto tiempo.  Me levanté de la silla para irme; en mi impulso indeciso de salir de allí, me pasaron a entrevista.  Por fin¡
Es una empresa sobresaliente; muchos han querido trabajar allí; en la entrevista sentí que me fue bien aunque en ocasiones ni me miraron a la cara porque  estaban ocupados con otras tareas; finalmente terminó con la típica: «nosotros le avisamos cualquier cosa».Pues «cualquier cosa» fue que me llamaron como a las dos horas ese mismo día para decirme que yo había sido el seleccionado.  La necesidad de trabajar y un mejor sueldo que el anterior me hicieron olvidar la molestia que sentí por la espera en la entrevista.


Es una organización con unas instalaciones fabulosas, además de las comodidades ergonómicas de las que carecen muchas empresas. 

La Gerencia tuvo un lindo detalle de invitarme a un evento institucional aún antes de empezar a trabajar, el cual agradecí y fue majestuoso.
Empezó mi primer día de trabajo: quien me entregaba el puesto, no se encontraba; estaba en reunión de Gerencia; por consiguiente, siéntese y espere que ya lo atienden.  Dos horas.  Me hicieron subir a la reunión de Gerencia y me presentaron con el resto del equipo.  Primer día de trabajo: almuerzo por cuenta de la Gerencia.  Al final de la jornada, ya era muy tarde, más allá del horario y sin haber hecho más que observar porque quien me entregaba el puesto seguía solucionando un sin número de problemas.  Desde ese primer día pude advertir dificultades de comunicación entre «la saliente» y su auxiliar; es más, puedo agregar actitud grosera por parte de esta última.  Para ese momento de mi primer día, me había convencido de que lo que allí faltaba era organización y «mano dura».
Luego de varios días, la situación continuó igual con la diferencia de que mi angustia estaba al límite,  pues nada que me entregaban mi puesto de trabajo y no podía asumir funciones porque «la saliente» insistía en dejar todo arreglado antes de irse para que yo no tuviera problemas.  Llegó el día en que «la saliente» se presentó elegantemente vestida y ya no se sentó más en su puesto de siempre: se sentó en frente, decidida a ponerle fin al tema a través del acta de entrega, cosa que agradecí.  Pude percibir su cansancio y tristeza por dejar todo aquello por lo que trabajó por años, como esperando un reconocimiento que hasta donde sé, no llegó.  Debo decir que «la saliente» fue sincera en querer dejar solucionado todo los problemas que había heredado, pero el tiempo no le alcanzó.  Guardo un grato recuerdo de ella.
Una vez apoltronado en mi nuevo trono empecé a intentar solucionar lo in solucionable: casos, documentos, procesos, solicitudes…estaba en lo mío definitivamente¡ Con los días empecé a sentir que el puesto me estaba quedando grande; considero que tengo un buen currículum y una amplia experiencia en el campo en el que me desempeño y por ello mis buenos empleos anteriores y este último;  pero a pesar de ello, no avanzaba; al contrario, sentía una bola de nieve con todo lo que tenía a cargo; pero no perdí mi positivismo y pensé que solo era cuestión de apropiarme de mis funciones como siempre lo había hecho con dedicación y disciplina hasta que tuviera la situación controlada. Que se requería un esfuerzo mayor. …

Nunca ocurrió¡ Reuniones eternas en Gerencia todos los lunes con la consabida pérdida de valioso tiempo para todo el equipo de trabajo, salidas tarde del trabajo pretendiendo reponer lo que en el día no se podía y llevándome trabajo para la casa, falta de acciones concretas porque no se contaba con el visto bueno de la Gerencia quien dilataba el proceso al parecer por no estar convencido.  Estoy seguro que una molestia generalizada era que los directivos llegaban a la oficina media hora antes de terminar la jornada laboral o si no alcanzaban, llamaban para decir que no nos fuéramos porque ya estaban por llegar; de tal suerte, que la hora de salida del trabajo todos los días era como una hora y media después. cuando los directivos llegaban obviamente todos los jefes de área queríamos evacuar nuestros temas con ellos rápidamente; por eso, la oficina se llenaba de funcionarios para hablar con la Gerencia, como en gavilla; era feo pero así se manejaban las cosas; en mi caso, tenía que esperar mi turno porque los temas de mi área son confidenciales; por tanto…  siga esperando.  Recuerdo un sábado al medio día que esperé y esperé a la Gerencia para ser atendido, pendiente en repetidas ocasiones para saber en qué momento me podía atender mis solicitudes.   Tomé la decisión de no esperar más e irme a almorzar; justo cuando llegué a mi casa, mi jefe me llamó y me dijo: listo, si quiere suba a mi oficina y lo atiendo.  Yo le dije: Jefe es que ya estoy en mi casa, son más de las dos de la tarde; la respuesta fue:  Ahh…!!! entonces nos vemos temprano el lunes…  pero obviamente los lunes tempranos  no existían debido a la reunión eterna de Gerencia  y otra vez comenzaba la procesión.

Las cosas claras desde el principio...

Por otra lado, no contaba con el apoyo de mi auxiliar quien tenía una actitud de: eso no está dentro de mis funciones! y al revisar «sus funciones» en el contrato, me di cuenta que tenía un contrato con mejores garantías que el mío y varios años de antigüedad que la hacían inamovible ante cualquier queja pues gozaba de buena imagen ante la Gerencia.
Seguí trabajando arduamente convencido de que ese era el camino y aún lo sigo creyendo; confieso que en ese camino,  hubo situaciones humillantes como aquel día en que el directivo me gritó frente a varios subalternos porque no le había preguntado primero a él sobre un determinado proceder; yo le dije que yo tenía experiencia en el proceso, que no era la primera vez que lo implementaba  y sé que lo hice acertadamente pero siguió gritándome y diciendo que él era quien tomaba las decisiones en la empresa y no, yo!  en medio del altercado le dije: pero como Usted nunca está para preguntarle…. y era cierto: llegaba tarde a la oficina cuando ya finalizaba la jornada laboral, no leía correos y los whatsapPs quedaban en visto.   Entonces para qué me habían contratado??  Acaso lo decepcioné?  Yo no era lo que esperaban?  tal vez así era….
A pesar de lo que había pasado y para mi sorpresa,  fui invitado al cumpleaños de uno de las ejecutivos de la empresa, organizado por la Gerencia; confieso que no quería ir pero también es cierto que estuve de trasteo ese día por lo que me excusé y recibí un: no te preocupes».
Siguieron los días y me dieron una instrucción sobre un proceso; no lo pude realizar de la misma manera en que me lo habían requerido pero creí que no afectaba el resultado.  Estaba equivocado! La Gerencia estaba furiosa: dijo que a él no le gustaba que le cambiaran las órdenes que él daba.  Que quién había hecho eso, que porqué no se había hecho como él había dicho, que él era el Gerente;  pero no le pude contestar directamente que era yo la responsable ya que el jefe no se descargó conmigo si no que adivinen con quien?  si… con mi auxiliar!
Después que terminaron de hablar ellos dos sobre el tema, yo le pregunté a la auxiliar que porqué no me dijo a mi directamente las cosas?  la auxiliar solo dijo: no sé pero está bravo.
Después del trabajo dedicado, de la paciencia, del aguante, ahora ni siquiera me decían a mi directamente sobre mi «mal desempeño» si no que lo hablaban con mi auxiliar?   Yo no entendía.
Entonces, tomé la decisión: elaboré mi carta de renuncia y esperé pacientemente mi turno para que me atendieran.   Le dije a mi jefe que yo no era la persona que la empresa necesitaba en ese puesto, que muy amables en darme la oportunidad pero que hasta ese día trabajaba.   la respuesta:  Ah bueno Carlos, listo.
Entregué por la tarde mi puesto a la auxiliar, quien me lo recibió de mala manera y en los temas que ella dudaba en recibirme se iba lejos de la oficina para llamar al Gerente y consultarle las dudas.  Yo le decía: tranquila, no hay necesidad de que se aleje para hablar con el jefe pero ella me contestó: yo sólo recibo órdenes de mi jefe.
Entregué y me fui de allí para nunca más volver.
Quien tuvo la razón?
Yo solo cuento mi versión …..